Ocho situaciones que debemos poner en cuestionamiento

Ocho situaciones que debemos poner en cuestionamiento

5 octubre, 2026 Afrontar el Cambio Ansiedad Autoestima 0

En ocasiones tenemos unas creencias, unas sentencias de pensamiento y de conducta que condicionan nuestro día a día, pero que no nos ayudan a resolver lo que podamos encontrar en él. Debemos revisar esas creencias, sentencias o «consejos» que recibimos con la mejor de las intenciones, pero que nos desvían de lo que es en realidad:

  1. Debemos sanar solos para tener pareja: No es del todo verdad. En esta época de individualismo, parece lo más óptimo. Pero es que sin el reflejo, la opinión, la forma de hacer, la imitación del otro no podemos autoregular nuestra conducta. A veces necesitamos de un vínculo sano para poder sanar. Así que no es del todo verdad que debamos pasar por estar solos para saber qué queremos, cómo y cuándo. No a todos nos sirve.
  2. La imaginación es la loca de la casa: Esta frase célebre de Sta. Teresa de Jesús define muy bien lo que pasa con nuestra imaginación, con el presuponer. Presuponer nos hace pagar facturas emocionales muy caras. Porque presuponemos con la información que tenemos (no con toda la información) y presuponemos con nuestra experiencia y nuestros conocimientos y educación (no con la realidad de la situación). Así que por favor, no supongamos y preguntemos más.
  3. Cambiamos después de una equivocación: Es mucho suponer (véase punto 2) que vamos a cambiar porque hayamos cometido un error. ¿Sabemos si la otra persona es consciente de haber cometido un error? ¿A pesar de saber que ha cometido un error, sabemos que ha tenido el impacto necesario para provocar un «cambio»? Normalmente acabamos controlando conductas que sabemos que al otro le hacen daño o le molestan o pueden desencadenar conductas que nos van a perjudicar o no nos van a gustar o van a hacer que tomen elecciones que no queremos que ocurran… Así que quizá sólo estamos controlando nuestra forma de hacer y no hay un cambio detrás. Eso sólo lo dirá el tiempo y la estabilidad de la persona, no asumamos de entrada que la equivocación ha provocado un cambio en el otro (eso nos hará estar desprevenidos ante una repetición).
  4. Hay que perdonar para avanzar: No necesariamente. El perdón, a parte de ser un término muy religioso, indica que no importa lo que ha sucedido. Y a veces sí que importa. No hace falta personar para avanzar, para cerrar etapas, para repetirlas, incluso para volver a tropezar. Perdonamos si realmente lo necesitamos, pero no por avanzar. A veces personar significa que no podemos aún avanzar a ningún sitio…
  5. Si sé lo que ocurre, sé cómo resolverlo: Como siempre digo, etiquetar, saber lo que ocurre nos ayuda a poder resolver, a avanzar… Pero la etiqueta debe ser la correcta. Poner una etiqueta para que podamos avanzar, a veces implica hacerlo mediante un sesgo de interpretación (aceptar como válido aquello que coincide con mi manera de pensar y desechare cualquier otra explicación). Eso hará que sigamos en el error y no hayamos resuelto nada. Dejad, por favor, las etiquetas a los profesionales (ni siquiera a la IA).
  6. Webs de compra fácil para hacer la vida más fácil: En ocasiones, comprar, añadir a carrito, se convierte en la única decisión posible y fácil que tomar a lo largo del día. Parece que sea la única forma de controlar algo en «la vida». Y eso nos hace llenar un espacio vacío de «ansiedad» en el pecho. Añadir al carrito calma la ansiedad, pero vacía los bolsillos. Con cuidado con esto, por favor.
  7. No vamos al mismo ritmo cuando tenemos que superar una infidelidad en pareja: Y es que para la persona que ha engañado ir rápido es la mejor opción, cuanto antes se supere, antes podemos tirar hacia adelante, antes salgo del «fregao» en el que me he metido. Pero para la persona engañada ese tiempo pasa más lento, tiene que procesar, entender, saber… Tiene que hacer un acto de fe en la confianza con la persona con la que está. La seguridad aparece con el tiempo y con la estabilidad de la conducta de la persona que tiene al lado, eso lleva tiempo, eso no se puede resolver con un «superar y ya«. Hay dos tiempos, ambos son válidos y ambos hay que respetarlos. Esto cuesta de entender en estas situaciones y es lo que más se trabaja en una terapia de pareja, ese respeto por los tiempos diferentes.
  8. Estar improductivamente ocupados: La ansiedad (y los jetas, pero de éstos hablaremos otro día) provoca mucha actividad (física y mental), pero de poca productividad. Nos da la sensación de que estamos intentando resolver todo el día, pero no es así. Hacer, hacemos más bien poco, pero pensar, dar vueltas, requerir a los demás y a nosotros mismos, en eso somos «los reyes del mambo«. Cuidado con quién está continuamente ocupado improductivamente.

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