Cuando el «trauma» es nuestra identidad
En ocasiones nos encontramos con personitas que han convertido su «trauma» en su identidad. Llevan tanto tiempo estancados en lo que ha ocurrido y sus consecuencias, que no pueden avanzar, no sabrían ser otra persona que que fuera una persona «rota» a raíz de lo ocurrido (sea esto lo que sea que haya ocurrido).
Y es que la herida se trata, se atiende, se explica y se trabaja para poder cerrarla, no para regodearse y exhibirla, crear una identidad a su alrededor y vivir de ella como si hubiéramos sacado un hit musical y hubiéramos pegado el «petardazo del verano».

Como profesionales de la salud mental también tenemos que ver este hecho. En ocasiones la personita herida busca en terapia reafirmar su dolor, su derecho a estar herido y roto y perpetuar esa identidad que le permite relacionarse de esta forma con otras personas, desde el punto de vista de persona rota, que necesita atención y mimos constantes.
También debemos hacer avanzar a la persona y no dejarlo dar vueltas sobre lo mismo sin salir ni sacar un pie de esa zona en la que se ha estancado.
- Los procesos de pensamiento son los mismos para pensar bien, como para pensar de forma pesimista. Por tanto, escojamos pensar bien y bonito, la vida, con su sentido del humor a veces implacable, ya se ocupará de que tengamos que pensar diferente. Pero de por sí, pensemos en que va a ser un día diferente y bueno.
- llevarse la contraria uno mismo no es malo. Ante un pensamiento pesimista, degradante hacia nosotros, vejatorio hacia uno mismo y de desprecio, podemos poner siempre por delante aquello que se nos da bien, que también tenemos muchas de esas cosas que a veces olvidamos.
- el mundo no ha creado un grupo de mensajería instantánea para llevarnos la contraria y reírse de nosotros. El mundo no nos hace cosas, las cosas pasan, y en ocasiones porque nos hemos descuidado, no hemos prestado atención o sencillamente porque debía pasar. Si caminamos corremos el riesgo de caernos…
- Cerrar no significa olvidar. Cerrar significa que cada vez irá doliendo menos, y cada vez nos centraremos en otros aspectos de nuestro día a día en lugar de estar centrados en el dolor. No hemos venido a este mundo a padecer, venimos a vivir como podamos, de la forma que podamos, con compromisos, deudas, pagos, salarios y responsabilidades, pero también con momentos de diversión, desconexión y ocio que tenemos que propiciar nosotros mismos. Éstos momentos no van a venir por si solos.
- Lo importante para curar/sanar/avanzar es dar el primer paso, sí, pero más importante aún es dar el segundo paso y los sucesivos para salir de esa zona de grises para ver más colores.
¿Seguimos?

